El Caso McGwire

mark_mcgwire_jose_canseco.211221132_std.jpg

«Crónica de una muerte anunciada» es uno de los títulos más conocidos de la literatura latinoamericana del siglo XX, en la genial novela del Nobel colombiano García Márquez, se nos relata una historia cuyo final conocemos desde el momento en el que vemos el libro en la tienda antes de comprarlo y aun así sigue siendo un texto de excelente lectura, algo similar nos ha sucedido con el caso de Mark McGwire y su aceptación de consumo de sustancias prohibidas.

Cualquiera que viese el físico de «El Gigante de Pomona» podía darse cuenta del crecimiento desmesurado al que había sido sometido, pero ¿eso no es lo mismo que sucedió a todos los noventeros de los Rangers de Texas? Si tiene buena memoria recordará que nos decían que en este dogut había una especie de multifuerza en el cual los jugadores hacían pesas y máquinas hasta en los entreinnings, pero al parecer hacían otras cosas además para convertirse en uno de los «carros de leña» más grandes de la historia del béisbol.
Allí en el dogut de la moderna «familia», como remedo de los Piratas de finales de los setentas y principios de los ochentas, se ha conseguido a un grupo de consumidores de sustancias, ahora, prohibidas que formaron parte del tope de las mayores durante la era de los esteroides como se conoce ahora. Alex Rodríguez, José Canseco, Rafael Palmeiro, Dicky Thon y Juan González  han sido de una forma u otra imputados en consumo de esteroides, entonces ¿qué puede extrañarnos nada de lo que pudiese pasar con McGwire en un Oakland que enfrentaba a este Texas y que se consideraba en su época como la acera de enfrente en la lucha por el oeste del nuevo circuito?
Ahora todos le caen encima al grandote y con cierta razón, porque aunque no mintió formalmente ante los investigadores, ocultó la verdad y a los ojos de este humilde columnista la diferencia entre mentir y ocultar está solamente en las leyes, moralmente lo hecho por Mark es totalmente reprobable, hubiese sido mucho más correcto que reconociera la falta, como hizo Andy Pettiite al que nadie le quita una paja del hombro desde el día que reconoció su consumo de sustancias, ahora, prohibidas y ahí quedó todo, sin problemas.
Mark nos trató de engañar y al que hizo quedar peor es al futuro miembro del salón de la fama, Tony LaRussa, el cual se la jugó completa con su dirigidoy perdió. Lo peor es que Big Mac reconoce lo de los esteroides con el tiempo suficiente para que los periodistas pierdan el interés en la noticia y lo dejen tranquilo mientras se encarga de los bateadores de San Luis, con lo que la decepción aumenta. No nos dijo la verdad por ser honesto con los aficionados, sino por su propio interés, ya no vemos a Mac como un grandote bueno como se hizo ver en el 98 cuando, en compañía de Sammy Sosa,  nos dieron una de las temporadas más emocionantes de la historia.
Mark y Sammy  salvaron al béisbol,  su épica batalla de jonrones en el 98 acabó con la sombra que había tendido sobre las mayores la huelga del 94, que casi acaba con el deporte al reducir en 50 partidos la temporada y cancelar la postemporada completa Serie mundial incluida, pero eso no hace diferencia, McGwire no ha podido entrar en el Salón de la Fama y Sammy va a tener que esperar muchas lunas para recibir lo méritos que merece.
A pesar de estar molesto con Big Mac por tomarnos por tontos por segunda vez, yo soy partidario a tratar esta parte de la historia de la grandes ligas como una época aparte, en la que la mayoría consumió cosas que eran completamente legales en su momento, creo que estamos mezclando la gimnasia con la magnesia y que estamos juzgando las mentiras dichas en un tribunal con el béisbol, lo que han consumido sustancias prohibidas después de su prohibición han sido castigados, los casos de Rafael Palmeiro y Manny Ramírez son muestra de ello, lo demás debería quedar sólo para el morbo colectivo.

Beisbologo

Broderick Zerpa es un periodista deportivo y locutor venezolano (Caracas, 2 de octubre 1967) conocido como Beisbologo; tiene una dilatada experiencia en la cobertura de béisbol, fútbol y boxeo por más de 25 años. Trabajó en La Voz de Carabobo en Venezuela haciendo la previa de los partidos de los Navegantes del Magallanes. Por 11 años trabajó en Univisión Radio de costa a costa en Estados Unidos, en diversos programas de deportes y fue comentarista/narrador de MLB y Boxeo, fue Jefe de Deportes del Diario las Américas. Terra.com y el semanario El Venezolano y actualmente es el Director de Deportes de Actualidad Radio donde tiene dos programas “Dos Caras y Una Historia” y “Deportes en Grande”.

0 comentarios en «El Caso McGwire»

  • el enero 12, 2010 a las 1:31 pm
    Enlace permanente

    Y tu crees que a McGwire le importa que tu estes molesto con el? Lo que le interesa es su trabajo en el campo de juego como siempre lo ha hecho. Los estereiodes aunque lo puedieron ayudar a desarrollar mas musculo y fuerza, no hicieron que bateara mas, para eso hay que tener la vista y la destreza de poder darle a una que promedia 90 mph. A los que si hay que condenar, y con los que te tendrias que molestar, son los que han tenido o tienen problemas con drogas (cocaina, marihuana, etc) y los criminales como Urbina.
    Y aunque no sea de dominio publico hay muchos activos en MLB que disfrutan de buenas juergas donde llenan sus narices de aquel polvo blanco.

    Respuesta

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: