Hank Aaron, la presión de los 715

Durante 23 años Henry Louis Aaron trabajó arduamente cada día durante su carrera de Grandes Ligas. Su estandarte y orgullo propio le sirvió de aliciente para no desfallecer y seguir por el carril exclusivo de la vida despejando dudas insospechadas que caminaban por el aire. Además de enfrentarse a los lanzadores y batear cuadrangulares tuvo que lidiar con unas “ideas intrínsecas” de tipo social que la vida le interpuso en su camino para probar su tempo y resguardar su valía. Era una especie de “guerra sociológica” que ensayaba sus actos en el devenir de una raza llamada afro americana que trataba de suscistir dentro de su nuevo ciclo de vida.

Hombres recios y artífices que supieron soportar en sus espaldas el peso de una sociedad que los castigaba solo por el hecho de tener la piel distinta. Cuando tocamos a la puerta de la hazaña de Hank Aaron encontramos un “bagaje cultural” lleno de rasgos estereotipados. El hecho de conectar 715 cuadrangulares y romper la marca de Babe Ruth no era solo un hecho mundial deportivo, si no que condecoraba a una histeria de tiempo y espacio cuyos lamentos se habían escuchado desde tiempos atrás. Sufrimientos, olvido, violencia, tolerancia, paciencia y castigo eran “entes circundantes” que aparecieron a su llegada a la gran América.

Hank Aaron estaba en el cajón de espera de la vida observando la vil estampa de estas ingratitudes cuyo legítimo recuerdo daba ganas de llorar lágrimas incontrolables. El sabía y estaba seguro que debía conectar ese cuadrangular número 715, que uniría la conciencia sociológica anglosajona y la empujaría a la realidad. Una realidad que no querían entender y que fue manchada por el látigo del desprecio psicosocial. El muchacho nacido en Mobile, Alabama el 5 de febrero de 1934, traía consigo una estrella refulgente que lo guiaría en cada paso del deporte del béisbol. Dentro de toda la retrospectiva deportiva se pueden unir muchos cables que tenían en su razón de ser la “dinga y madinga” de esta raza.

Estoy en mi avioneta deportiva del pasado amigos, los relojes me indican que vamos al 8 de abril de 1974. Empiezo a descender en el estadio Fulton County Staduim de Atlanta, son las 9:07 de la noche, esta soplando un viento suave. Esta en la colina de los suspiros por los Dodgers el lanzador zurdo Al Downing, el públicó puesto de pies, muchos añoraban el batazo y otros seguían con la sangre envenenada con el “germen” del racismo, waoooooo. No querían entender que los tiempos habían cambiado y los récords se hicieron para romperse. Recibí una llamada desde el altísimo en la que ya era la hora de quebrar el récord, fue grandioso amigos, en la caja de bateo Hank Aaron señores buscando su cuadrangular 715. Lanza Downing y ahí va un batazo largo, largo, largo, largo, largo por encima de la verja del bosque izquierdo a 385 pies, es el 715 de Hank Aaron, lo logroooooooo amigos.

La vida muchas veces no hay como entenderla, muchas veces te quita y otras veces te da. Hank Aaron no fue la excepción de la vida, fue obsequiado por ella, su arduo trabajo y su consistencia lo llevaron a caminar por el valle de la fama y la gloria.

Beisbologo

Broderick Zerpa es un periodista deportivo y locutor venezolano (Caracas, 2 de octubre 1967) conocido como Beisbologo; tiene una dilatada experiencia en la cobertura de béisbol, fútbol y boxeo por más de 25 años. Trabajó en La Voz de Carabobo en Venezuela haciendo la previa de los partidos de los Navegantes del Magallanes. Por 11 años trabajó en Univisión Radio de costa a costa en Estados Unidos, en diversos programas de deportes y fue comentarista/narrador de MLB y Boxeo, fue Jefe de Deportes del Diario las Américas. Terra.com y el semanario El Venezolano y actualmente es el Director de Deportes de Actualidad Radio donde tiene dos programas “Dos Caras y Una Historia” y “Deportes en Grande”.

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